Por fin estás en casa, eso es lo importante. Después de la preocupación del fin de semana, las cosas poco a poco regresan a la normalidad.
No supimos a ciencia cierta lo que tenías, aparentemente sufriste una especie de embolia por el estrés al que estabas sometida y porque eres irritable, malhumorada, agresiva y nerviosa en extremo. Nunca había tenido una gata neurótica… todo se parece a su dueño. No lo sé… quizá lo que te ocurrió fue nuestra culpa porque no supimos darte lo que necesitabas. ¿Hemos sido buenas madres adoptivas para ti?
Nadie pensó que te recuperarías, sólo nosotras deseábamos de todo corazón que te curaras y volvieras a casa, a tu casa. Sin embargo, mis padres y mis suegros eran de la opinión de que deberíamos dejarte morir tranquila para que no estuvieras sufriendo… No, no lo íbamos a permitir. Teníamos que luchar hasta el final, no darnos por vencidas, hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance para que te recuperaras. Incluso nos llamaron locas y crueles por buscar una alternativa para ti y no sólo optar por la salida fácil “¿y qué el pobre gato tiene que vivir sufriendo sólo porque ustedes quieren que siga con vida?”. Nunca he entendido esa piedad absurda que se tiene con los animales y no con los seres humanos ¿por qué a los animales se les permite “morir con dignidad” y a una persona, no? Si aplicáramos la misma regla para la vida de un hombre entonces habría que darle muerte a los enfermos terminales o a los lisiados… No, no estoy de acuerdo con ese afán de superioridad de la raza humana.
Ustedes son mi familia. Tal vez no encajamos en el molde tradicional, pero Silvia, tu hermana Lola y tú son mi razón de vivir y por ustedes siempre lucharé hasta el final. Lola y tú fueron la causa de que nosotras decidiéramos buscar nuestro espacio y fundar un hogar propio.
¿Sabrán lo que significan en nuestras vidas? ¿Entenderán la magnitud del impacto que han dejado en nuestra existencia? ¿Sabrán que las amamos con todo nuestro corazón? Miles de preguntas rondan por mi mente, algunas de ellas absurdas pero que a fin de cuentas han modificado mi personalidad y mi manera de pensar a lo largo de los años, por ejemplo, ¿está mal que me preocupe más por ayudar a un gato que a un ser humano? ¿seré mala persona porque me enternezca más un perrito que un bebé? ¿me convierte en un monstruo insensible el que me conmueva más ver a un animal sufriendo maltrato de la gente que un niño llorando de hambre en la calle?
A veces no puedo entender cómo hay gente que no quiere a los gatos o a los perros si son un amor. Tengo la teoría de que si cada habitante del planeta adoptara una mascota, el mundo sería un lugar mejor; habría menos personas estresadas y amargadas, los cardiólogos no tendrían tanto trabajo porque habría menos infartados, la gente sería más sincera y honesta, incluso viviría de 2 a 5 años más y sin duda alguna, las personas serían mucho más felices. Todos estos son algunos de los beneficios que proporciona una mascota peluda de cuatro patas y que cualquiera puede obtener.
A pesar de que nos hayan dicho todo lo que nos dijeron y de que eran pocas las esperanzas que te daban de un diagnóstico favorable, ya estás aquí aunque te quedó la boquita chueca. Tu veterinario de cabecera nos dijo que podríamos quitarte un colmillo para que no te lastimara y podrías continuar con tu vida normal. Claro, habría que modificar algunas cosas como tu dieta y estar supervisándote constantemente, pero seguirás a nuestro lado dándonos alegrías y nosotros continuaremos brindándote todo el amor que podamos